EL HELADO ELADIO
Casi todos tendemos a manifestar la necesidad de humanizar todo lo que nos rodea, acomodarlo a nuestra medida; el entorno natural, es quizás el caso más evidente.
Lo diseñamos todo a nuestro gusto, queremos sentirnos superiores, elevarnos sobre todo. Hacemos que la naturaleza se convierta en nuestro territorio.
La comida pudiera considerarse como una especie de firma, somos lo que comemos, nos identificamos con ella; nuestra cultura, nuestra identidad.
Comer va más allá del simple hecho de adquirir nutrientes, quizás se convierte en la forma más cotidiana de elevarnos como seres superiores. En el acto de cocinar somos dioses creando paraísos esféricos y efímeros. Esta manera de modificar la naturaleza se hace notoria en numerosos hechos; todo es bautizado, a todo se le coloca un sello, en la cima de las montañas colocamos la bandera, e incluso domesticamos al resto de seres vivientes, marcando a fuego a nuestros animales, criándolos como criaturas propias.
Mas información en issuu.com/pixeladas/docs/proyecto_el_helado_eladio/30