Entrevista: Alicia de Navascués Fernández-Victorio

Por José Antonio Chacón Núñez. // 11/11/15

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Alicia de Navascués Fernández-Victorio es arquitecta especialista en edificación, urbanismo y patrimonio. Encara esta profesión defendiendo un modelo de urbanismo equilibrado y coherente con la preservación del medio ambiente, del paisaje y del patrimonio cultural. Además compagina esta defensa con la reivindicación de una arquitectura accesible para todos que garantice la igualdad de las personas. Con motivo del Encuentro Transfronterizo de Profesionales de Museos. Museos y Accesibilidad, hemos tenido la fortuna de poder entrevistarla.
 
 
Una de las cosas que quizás sea más sorprendente para aquellas personas que empiezan a investigar sobre la accesibilidad es la amplitud que comprende este concepto. ¿Cuáles son las necesidades más ignoradas en los museos?
La accesibilidad universal tiene tres enfoques: físico, sensorial y cognitivo. El primero es sobre el que más se ha hablado. En gran medida la sociedad todavía asocia, casi en exclusiva, el término accesibilidad con la eliminación de barreras físicas. A pesar de que todavía queda mucho por hacer en edificios heredados y de que se siguen cometiendo errores incluso en obras e instalaciones recientes, podemos decir que la accesibilidad física de los museos se va asumiendo poco a poco. La existencia de un cuerpo normativo minucioso ayuda a identificar las dificultades y a encontrar las soluciones. También se reconocen las necesidades de las personas con discapacidad visual y/o auditiva, aunque se suelan olvidar en la elaboración de recursos audiovisuales y de material para información y señalización. Existe sin embargo un mayor desconocimiento y una ausencia de normativa con respecto al enfoque cognitivo, que sin embargo tiene una gran incidencia en la accesibilidad de los museos. El espectro cognitivo tiene que ver con la orientación de los visitantes y con la comprensión de los espacios y de la información que se pretende transmitir. Estas funciones, orientación, comunicación, comprensión, son esenciales para el objetivo principal de los museos, la difusión de la cultura. Los museos deben diseñarse para facilitar la orientación y la comprensión atendiendo a las necesidades de todas las personas y en especial aquéllas que tienen menores capacidades cognitivas, ya sea por su bajo nivel de alfabetización, por su nivel insuficiente (población infantil), por desconocimiento del idioma (personas extranjeras), por pérdida de capacidades cognitivas, de orientación, de comprensión (personas con discapacidad intelectual o del desarrollo, personas mayores, con enfermedades neurodegenerativas o demencias,...). Yo diría que la orientación espacial, imprescindible a su vez para la comprensión lógica de los contenidos, es una de las materias pendientes en los museos. Los visitantes deben ser capaces de identificar de forma fácil y con autonomía el recorrido lógico de la visita. Además, especialmente en los museos de  mayor tamaño, deben diseñarse diversos itinerarios alternativos en función de los tiempos de visita disponibles, de las necesidades de descanso, de las temáticas que se abordan. El perfil de los visitantes es muy variado. Los hay que van a hacer el recorrido completo, que sólo harán una visita somera de los elementos más significativos o una visita específica a una determinada sala o elemento expositivo. Los museos deben facilitar estos tres tipos de itinerarios de forma autónoma sin riesgo de el visitantes pueda perderse ni de quedar aprisionado en un recorrido del que no se puede salir (como pasa por ejemplo en Ikea). Sobre estos recorridos debe facilitarse información previa suficiente a través de la página web, de la documentación en los puntos de acogida, en los directorios, etc., adaptada a todas la necesidades funcionales, con lenguaje basado en lectura fácil, planos hápticos, recursos facilitadores de la percepción, códigos de colores, formas y pictogramas, etc.
 
 Podemos ver que la concepción de la accesibilidad ha ido evolucionando, ahora es imprescindible la integración y la participación. Sin embargo, es posible que el concepto clásico de museo carezca de estos dos ingredientes. ¿Lo cree así? 
El concepto clásico del museo se ha quedado anticuado en muchos aspectos, no sólo en lo que respecta a la accesibilidad. Creo que el museo clásico estaba pensado más para mostrar el valor del elemento expuesto que en su capacidad pedagógica para que pudiera ser comprendido por los visitantes. Además la visita al museo clásico era una cuestión elitista, no todo el  mundo tenía posibilidades de entrar y de entender los contenidos de un museo. Por ello es obvio que el colectivo de personas con diversidad funcional, que arrastra una situación de discriminación real en la sociedad, también se quedaba fuera en el museo clásico. Por el contrario en el momento actual, la democratización del conocimiento y de la cultura exige tener como premisas de partida la participación y la inclusión (que no la integración) en cualquier diseño y planificación de espacios culturales.
 
 ¿Hay un país modelo en el tema de la accesibilidad en la cultura?
No podría decirle un país específico que desataque sobre el resto. Creo que en Europa se va avanzando poco a poco en la accesibilidad a la cultura, de forma irregular, en función de la mayor o menor sensibilización de los responsables de la gestión cultural. En nuestro país tenemos buenos ejemplos en Bilbao, Llanes, Zaragoza, Palencia, Murcia. Me interesa destacar el mérito de los centros culturales de menor tamaño en los que con muy pocos recursos de intenta dar respuesta al acercamiento de la cultura a todas las personas. Es el caso por ejemplo del proyecto Arqueotáctil en el Museo de Huelva.
                         
¿Qué ejemplos de museos españoles tendríamos que seguir en materia de accesibilidad?
Los grandes museos empiezan a ofrecer recursos interesantes adaptados a las necesidades de las personas ciegas o sordas, o de acercamiento a la personas con movilidad reducida a través de la  realidad aumentada. Por el contrario suelen tener una mayor complejidad en la accesibilidad cognitiva por su falta de organización espacial, por la dispersión de los contenidos, etc.. De nuevo volviendo a los cetros culturales de menor tamaño, La Villa Romana de la Olmeda (Palencia) sería un buen ejemplo en materia de accesibilidad.
 
¿Es la falta de planteamientos que contemplan la accesibilidad una cuestión de recursos económicos o de falta de sensibilidad y formación?
Sin duda alguna podemos decir que existe una insuficiente formación sobre accesibilidad en todas las ofertas académicas universitarias y profesionales en nuestro país. Tan sólo se ha abordado esta materia en el ámbito de la Arquitectura, como una normativa más que había que cumplir. Los estudios más especializados se incorporan tardíamente desde la formación de postgrado, y tienen por tanto carácter voluntario. Recientemente se está empezando a ofertar la accesibilidad universal  como materia optativa en los niveles de grado. Tal es el caso de la Universidad Politécnica de Madrid.  Pero estas buenas iniciativas son anecdóticas en el panorama universitario español y por tanto insuficientes. La accesibilidad universal debiera ser una materia transversal incorporada de forma obligatoria en la gran mayoría de las ofertas académicas en los niveles de grado, ya que   incumbe no sólo al diseño de los espacios  sino también al de los productos,  a la prestación de servicios como la educación, la sanidad, asistenciales, laborales, jurídicos, a la gestión cultural, al turismo, a la actividad empresarial. La falta de formación deriva en una falta de sensibilización, que afecta a toda la sociedad.
 
Algunas personas pueden pensar que hacer accesible un museo requiere la instalación de elementos que pueden desfigurar los rasgos arquitectónicos del mismo.  ¿Es una cuestión de añadir elementos o de repensar los espacios?
Un buen edificio es aquel que además de una correcta composición arquitectónica tiene en cuenta las necesidades de las personas usuarias, de todas ellas sin excepción. Esta premisa también sirve para los museos. Un buen museo es aquel que es accesible, que se concibe accesible, desde  los  primeros croquis. Si se plantea la accesibilidad como una premisa de partida más, como la composición arquitectónica, la relación con el entorno, el soleamiento, el ahorro energético, el resultado no demandará elementos que puedan desfigurar los rasgos arquitectónicos. El caso de los edificios heredados es diferente puesto que muchos de ellos plantean dificultades para la accesibilidad. Pero en  general la gran mayoría de ellas se pueden resolver desde un buen ejercicio de rehabilitación. Tan sólo en los edificios que integran el patrimonio histórico pueden plantearse excepciones de forma muy puntual en aquellos aspectos que puedan perjudicar el valor que tienen reconocido.
 
Se ha puesto como tope en la normativa estatal el 4 de diciembre de 2017 para hacer accesibles todos los espacios públicos. ¿Es viable esta fecha?
Estoy convencida de que no se va a cumplir este mandato legislativo. Partíamos de una posición de desventaja porque durante años las distintas administraciones han sido perezosas en su obligación de redactar planes de accesibilidad y de ejecutar las adaptaciones correspondientes. Lamentablemente la crisis económica ha agravado el panorama porque en los últimos años no se ha destinado inversión alguna a las necesarias obras de adaptación normativa. No obstante no podemos claudicar ni aceptar un nuevo retraso de la fecha de exigencia de la normativa. Estamos hablando de derechos fundamentales de muchas personas que llevan años reclamando igualdad de oportunidades, en el caso que nos ocupa el derecho a la cultura. Destaco al respecto una iniciativa ciudadana gestada a nivel nacional con la que colaboro denominada Meta 2017: Año de la Accesibilidad Universal que pretende la declaración institucional del año 2017 como Año de la Accesibilidad Universal, manteniendo presente el mandato de hacer accesibles los entornos a finales de ese año.
 
Quizás uno de los colectivos más limitados en cuanto al disfrute de los museos es el de las personas con discapacidad visual. Las adaptaciones para estas necesidades empiezan a crecer pero de cara a los nuevos museos ¿Es el momento de replantear el concepto arquitectónico y expositivo de los museos futuros?
Si los profesionales de la Arquitectura, los museólogos, los profesionales de la cultura en general, todos ellos formando equipos pluridisciplinares, alcanzan una formación adecuada en accesibilidad universal serán capaces de diseñar y planificar museos que puedan ser disfrutados por todas la personas.
 
Quizás hemos centrado demasiado la visión de la accesibilidad en el derecho al acceso, la comprensión y el disfrute de la cultura pero poco sobre la presencia de obras, realizadas por personas con discapacidad, que se expongan en los museos. ¿A qué se debe este hueco? ¿Podemos decir que el museo cumple su función cuando no contempla todos los sectores de la sociedad?
Esta sociedad todavía mantiene un grado de discriminación apreciable de las personas con discapacidad en la mayoría de las facetas de la vida, ya sea en el acceso al mundo laboral, a la representación política o empresarial, en cuanto a su inclusión en las vida social (sobre todo personas con discapacidad intelectual o del desarrollo)…El mundo de la creación no escapa a esta marginación.
Es evidente que los museos habrán cumplido su función cuando tengan en cuenta a todas las personas sin excepción sea cual fuera su diversidad funcional en cada una de las siguientes tres facetas: como visitantes espectadoras, como creadoras y como profesionales de la cultura. Afortunadamente la sociedad empieza a descubrir la realidad  de las inteligencias múltiples, las inmensas capacidades creativas de muchas personas con alguna disfunción física, sensorial o cognitiva. Debemos avanzar hacia a aceptación de la diversidad, ya sea cultural o funcional, una característica de la humanidad que nos enriquece.

José Antonio Chacón Núñez.

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   Comentarios de usuarios

Una visión más allá del discurso al uso
Por Ciudadano atento   el 14/11/15

"Una arquitecta como la copa de un pino, con un discurso mucho más allá de los habituales al uso. Y comprometida. [Rara avis]"






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Autor: Man o Matic

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