Entrevista: Fernando Roldán

Por Antonio Pereira y Esther Fernández // 26/03/15

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Fernando Roldán, artista y director de la galería Cavecanem (Sevilla) nos abre las puertas de su oficina para contarnos su trayectoria y nos ofrece su visión sobre el panorama artistico contemporáneo andaluz.


¿Qué le llevó a ser galerista?
Mis primeros pasos en este mundo fueron desde la perspectiva del artista. Estudié Bellas Artes en Sevilla, finalizando en Barcelona, mi aspiración por dedicarme al arte me llevó a New York en 1991, donde me formé en expresionismo abstracto. Sin embargo al regresar a España mis esfuerzos se centraron en mostrar el arte de otros, y no el mío. Comencé realizando exposiciones con obras de mis alumnos en mi casa, que más tarde reconvertí en galería.
A partir de ahí comencé a funciomar con un modelo que, desde mi perspectiva como artista, se correspondía con lo que debía ser una galería, uno de mis referentes fue Daniel-Henry Kahnweiler. Encontré mi vocación. Ya son cuarenta años los que llevo desarrollándome en el mundo del arte, en otras palabras, no sé hacer otra cosa.
 
¿Qué significa el nombre Cavecanem?
El nombre no hace referencia directa a la advertencia pompeyana "cuidado con el perro", ciudad en la que como sabeis colocaban a la entrada mosaicos con representaciones de perros y la inscripción cave canem, un modo muy artistico de advertir de la existencia de perros en las viviendas; sino a la expresión catalana cave canem que significa "que bien que vamos".
La elección la hicimos cuando estaba en cuarto de Bellas Artes (1985), nombramos así a la cooperativa que montamos entre once artistas, pretendiendo jugar con ambas expresiones. Al abrir la galería solicité permiso a mis antiguos compañeros para usarlo, esa es la historia de nuestro nombre.
 
¿Cuál es su filosofía?
Una filosofía muy personal, mi modo de entender el arte. Considero que lo inprescindible en una galería no es el espacio en sí, pensar esto es un gran error, una galería no es una tienda de cuadros, lo que la diferencia de una tienda al uso es la apuesta, la ideología, la filosofía, su docencia, su apoyo al arte emergente, etc. es todo un compendio.
Hay espacios que se consideran galerías por el mero hecho de exponer obras, pero eso no basta, no es suficiente, no te otorga el derecho a ganar un determinado porcentaje de la venta. La galería no cobra por exponer, lo hace por difundir, promover, mostrar, etc. lo cual implica escribir miles de correos a coleccionistas, realizar llamadas, estar presente en ferias de arte, reunirte con otras galerías... Resumiendo, actuar como representante de los artistas.
La galería gestiona la proyección del artista, permitiéndole dedicarse a trabajar en su producción artistica, sin pensar en nada más. El que debe de pensar en el dinero, la fama y toda esa porquería es el galerista, es quien une el aceite con el agua; el alma, lo espiritual, con lo más prosaico. La galería es el escaparate. El fin no es el dinero, es el medio, pero es con lo que trabajamos.
 
 
¿Qué implica el cambio de sede de la calle Goles a Pasaje Francisco Molina?
Aunque estaba encantado con aquel lugar, se nos ha quedado pequeño. A pesar de considerar que difundir el arte no solo reside en presentar las obras en un espacio físico, existe internet, es cierto que el imaginario colectivo tiene muy unido el concepto de exposición con el de espacio. Desde mi perspectiva, sería efectivo exponer sólo un gran cuadro -teniendo otros tantos más aquí guardados-, tan sólo ofrecer una muestra.
Con el cambio de espacio comenzamos una nueva etapa, en estos veinticinco años se han sucedido muchas. En esta nueva sede contaremos con más espacio para la oficina y para exponer, respondiendo así a la demanda, satisfaciendo el fetichismo por la obra.
Somos conscientes de que partimos de Sevilla, tenemos amor por esta ciudad, pero el dinero, la mayoria de coleccionistas y, por lo tanto, el mercado no están aquí. El uso de las nuevas tecnologías es fundamental para seguir haciendo nuestro trabajo. Sin embargo, la obra se percibe de un modo muy distinto al verla en una pantalla de ordenador, no es lo mismo disfrutar de la visión cuando se tiene delante, se trata de algo similar a lo que sucede con una película vista en casa o en el cine, se trata de la misma trama, actores... pero no es el mismo ritual ni el mismo ambiente.
A pesar de ello, no tildaría el uso de las nuevas tecnlogías como elemento de apoyo secundario, considero que se encuentran al mismo nivel, se trata de un todo en el que los avances tecnológicos están incluidos. En estos momentos tenemos trato con artistas de todo el mundo gracias a redes como Instagram.
Lo que es cierto es que una galería debe estar atenta a todos los movimientos artísticos existentes, a todas las curiosidades que puedan resultar de interés a los artistas. ¿Cómo no vamos a estar atentos a unas herramientas tan sumamente potentes como Instagram, Twitter, Facebook, Gmail, Google, etc.?

Nuevo espacio, día de la inauguración.
En el mundo del arte son importantes las colaboraciones ¿Con qué otras galerías colaboran?
Desde nuestro comienzos hemos apostado por la colaboración entre galeristas, lo considero importante. Contamos con una relación muy estrecha con la Galería Rafel Ortiz (Sevilla), tenemos mucha afinidad con T20 (Murcia), o Valle Ortí (antes en Valencia, ahora en New York), entre otras.
 
Los protagonistas de sus próximas exposiciones son artistas locales, comenzando por la muestra del fotógrafo Atín Aya con la que ha inaugurado la nueva sede. ¿Podría hablarnos de su obra?
Estamos ante un artista, uno de los grandes, a pesar de ello ésta es la primera exposición individual en una galería privada de España, la cual ha sido posible gracias a la colaboración de María Aya –hija y propietaria de la colección-.
La obra de Atín Aya es magnífica, sus capturas son capaces de recoger la atmósfera, nos ofrecen otra mirada, a pesar de que a simple vista su trabajo parece meramente documentalista. Es necesario descubrirlas, observarlas y deleitarse en ellas.
 
¿Cómo ve el panorama artístico andaluz?
Creo que nos encontramos en muy buen momento, muy oportuno, de ahí nuestra reapertura. Estamos ante una época de cambios, un tiempo convulso, ideal para la lírica, para expresar, generar reflexiones... perfecto para el arte, para la producción y, por ello, la galería debe estar presente. No debemos esperar a los grandes auges económicos, hay que estar ahora, contribuir con la difusión del arte.
Cierto es que actualmente no lo hago por dinero, no gano dinero, más bien pago por ser galerista. Trabajo por amor al arte, literalmente. Cavecanem se autofinancia, eso sí, gracias a la buena acogida de las obras. La exposción de Matías Sánchez no ha podido ir mejor.
Estamos muy contentos por el recibimiento, contamos con nuevos clientes y se mantienen muchos de los que se acercaban en busca de arte a nuestra galería antes de su cierre. El mejor dato de este año es que aproximadamente el 70% de nuestros clientes han sido jóvenes. Lo cual atribuyo, en parte, a la labor del profesor de diseño contemporáneo y museología de la US, Fernando Martín Martín, quien fomenta a sus alumnos a recorrer las galerías y realizar críticas de las obras, consiguiendo transmitir el amor por el arte. Con los años algunos de éstos alumnos se han convertido en ávidos coleccionistas,  expresamente para este tipo de público hemos diseñado un sistema denominado “traje a tu medida“ con el que facilitamos la compra, permitiendo pagar poco a poco la obra adquirida.
 
¿Cómo buscas las obras que vas a exponer?
Suelo encontrar más que buscar y siempre expongo lo que me gusta. Aún así, debo decir que me muevo mucho, visito exposiciones, estudios, concursos... y se acercan a Cavecanem a mostrarnos porfolios, lo cual es una de las obligaciones del artista aunque desgraciadamente tengamos que darles por respuesta un no.
 
Antes hablábamos de las obras que te llegan mediante las nuevas tecnologías, ¿cómo encuentras esa vía?
Tengo 55 años, llevo cuarenta años  mirando, estudiando, reuniéndome... un mínimo detalle puede llamar mi atención y lo detecto aún viendolo en la pantalla del ordenador, hace que me interese y quiera ver más. Si me conmueve el siguiente paso es acercarme al estudio del artista.
Mi profesión me encanta, las dos cosas que más me gustan es ir a cenar con coleccionistas y visitar los estudios de los artistas. Esos son dos lujos de esta profesión. También vengo con mucha alegría a la galería, por las sorpresas que me depara el ordenador todos los días, nunca sé cómo va a ir la jornada y tener un trabajo de este tipo es un privilegio.
 

Antonio Pereira y Esther Fernández

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Titulo: Kumara
Autor: Man o Matic

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