EL PAPEL DEL ARTISTA HOY ¿Qué significa ser artista en el s:XXI?

Por Ángela Sánchez Domínguez y Esther Fernández Sánchez // 30/12/14

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Quisiéramos comenzar nuestra breve disección de la figura del artista hablando del arte, ya que ¿qué sería del artista sin el arte o viceversa?

Se nos ocurre -un modo muy original- el empezar, definiendo arte. Según lo que entienden los académicos de la lengua española [1], el arte es una “manifestación de la actividad humana mediante la cual se expresa una visión personal y desinteresada que interpreta lo real o imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros”. Y es justo tras leer dicha definición cuando comienzan a surgirnos dudas al respecto: ¿se podría calificar al arte como una “manifestación desinteresada”?, ¿debemos entender el arte como toda expresión artística independientemente de quien la cree? En cuanto a la figura del artista, la RAE [2] no afina tanto, encontramos varias opciones: “Se dice de quien estudiaba el curso de artes; persona que ejercita alguna arte bella; persona dotada de la virtud y disposición necesarias para alguna de las bellas artes; persona que actúa profesionalmente en un espectáculo teatral, cinematográfico, circense, etc., interpretando ante el público;  persona que hace algo con suma perfección”. A pesar de la dificultad que entraña definir la profesión del artista, el concepto parece estar bien asentado en el imaginario colectivo y rápidamente se vienen a nuestra mente numerosos nombre de artistas mundialmente conocidos, ¿pero cuándo se les reconoce a los artistas su capacidad de crear como hecho distintivo y privilegiado? La figura del artista ha ido evolucionando, sufriendo modificaciones con el trascurrir de los años, podría decirse que no fue hasta el Renacimiento Italiano cuando el artista comenzó a reivindicar su condición como tal, sin embargo no fue hasta el romanticismo decimonónico y la modernidad cuando la profesión del arte llega a su máximo apogeo, siendo la influencia del filósofo Kant quien propicio el consenso de la teoría del artista como genio [3].

En la actualidad, estamos inmersos en un mundo globalizado, donde los flujos de información y la movilidad internacional llevan a una especie de caos de influencias internacionales. La sociedad de la información ha traído la democratización de la cultura en el mundo occidental. No obstante, se podría afirmar que la sociedad se encuentra saturada de tanta información y, en muchos casos, es algo que más que enriquecer no deja lugar a la reflexión y realización personal conllevando a la pérdida del sentido crítico.

El capitalismo salvaje hace que la educación se vea sometida a la dictadura de los mercados, relegando el papel de las humanidades y las artes a un estatus inferior, a favor de otros contenidos de naturaleza más práctica.  A pesar de ello, en Internet podemos encontrar todo tipo de recursos y alternativas como la digitalización de las obras de los museos o exposiciones online gratuitas para formarnos y aprender a apreciar el arte y, por ende, la figura del artista.  En contraposición, parece que el acceso inmediato y gratuito al arte y la cultura en general tiene como consecuencia la devaluación de ambos. El arte como objeto de consumo, la superproducción y la competitividad parece dar lugar a la cosificación del artista, a entenderlo como uno más  de  tantos que intentan hacerse hueco en el mercado del arte, en el que solo destacan una serie de afortunados. Sin embargo, el artista no debe ser entendido 

como un objeto que intenta a la desesperada ubicarse en el escalón más alto con el único objetivo de apoderarse de la mayor cantidad de dinero y fama posible, ¿o sí?. Se trata de una persona más -imbuida en este contexto globalizante-, que transmite y crea utilizando herramientas dispares que confluyen en obras de arte.

En la actualidad, la inversión en arte está relacionada con el prestigio social o, en buena parte, con la seguridad que supone frente a otros sectores tradicionales como finanzas o bienes inmuebles.  Los mecenas son fundamentales para la creación artística y han ido evolucionando siendo los más importantes la iglesia, la aristocracia y la burguesía. La élite aristocrática se componía de amantes del arte y las letras. La élite burguesa se compone de banqueros, industriales o técnicos cuya actividad práctica les aleja de la actividad estética [4].  Con la crisis financiera internacional iniciada en 2008 en los Estados Unidos, la incertidumbre de los mercados cambió la forma de proceder de museos y galeristas y decidieron apostar por proyectos que no supusieran grandes riesgos. Esto obviamente repercute en la producción del artista, pero del artista de élite que es un privilegiado. La mayoría de los artistas deben su financiación a pequeños mecenas o instituciones comprometidas con la promoción del arte.

En el siglo XXI se pasa del concepto de multiculturalismo dentro de cada nación a entender que existen conflictos interculturales a nivel global en el que todas las sociedades son interdependientes [5].  Por lo tanto, las influencias artísticas, en esta sociedad del conocimiento, fluyen y pueden provenir de los lugares más remotos o aparentemente aislados.

Podemos encontrar tantos artistas como personalidades, por ello resultaría muy complicado crear categorias que los incluyan a todos, no obstante nos hemos atrevido a afirmar que se pueden encontrar artistas de varios perfiles: el artista como crítico y movedor de conciencias (Bansky), el artista excéntrico para minorías (Damien Hirst) o artistas cuya obra se presenta en otros ámbitos de consumo (Takashi Murakami). Bansky es un artista inglés anónimo famoso por su street art en el que crítica al sistema con imágenes creadas en graffiti y plantillas en los edificios de ciudades como Londres o Bristol. Damien Hirst también es un artista británico pero se trata del mejor pagado en la actualidad, pertenece a la corriente Young British Artists desde los años noventa, su obra siempre está envuelta en polémica por su excentricidad (animales en formol, calaveras  humanas... siendo su temática principal la muerte) y su excesiva cotización en el mercado del arte. Por otra parte, encontramos artista como el japonés Takashi Murakami que no muestran reparo en comercializar su arte en otros ámbitos de consumo como la moda, siendo su temática de estilo pop, es bien conocida su colaboración con la firma Louis Vuitton.

Nuestra reflexión entorno a la figura del artista y su arte no ha pretendido, en ningún caso, ofrecer una “respuesta estanco”, tanto es así que durante la misma nos han surgido nuevas incógnitas que hacen referencia al futuro que le augura al artista o la concepción que tiene de los mismos la sociedad. Cuestiones que hemos trasladado a artistas y profesionales del mundo del arte. Os las dejamos con objeto de abrir un espacio de reflexión:

 

¿Cómo cree que la sociedad percibe el papel del artista?

Creo que el público se debate entre la incredulidad y la admiración. Vivimos en una sociedad muy mediática donde no todo lo que parece ser, es auténtico realmente. Es obvio que lagente no se cree todo lo que ve, pero el artista que logra transmitir con su obra y llega a tocar el alma del espectador,  tiene su leal estima y admiración. En este caso el papel del artista sería como el de un gran balón de oxígeno, una brújula para una sociedad muchas veces desencantada y en ocasiones perdida. 

Martmina, artista. (www.martmina.com)

    La población ve al artista contemporáneo como un farsante hambriento de ser una "marca" para salir siempre en la foto, un sujeto que se dedica al arte no por necesidades emocionales o espirituales sino por puro capricho egocéntrico y que apaciblemente esta misma persona podría haber tenido otro desvarío y decantarse por otra ocupación actual también en boga como "Chef", publicista, diseñador etc.. 

    La sociedad en general percibe que el sistema que mueve el mercado del arte es muy déspota y que si el público no acepta las reglas arrogantes, elitistas y capitalistas del juego no entrarán en el "Club , ese "Club" que está perfectamente protegido y patrocinado por sus mentores : Museos, Curadores, galeristas y teóricos insufribles que no cesan ni un momento de inflar los precios de esas trolas llamadas arte contemporáneo.
    Un ámbito importante de la ciudadanía opina que nos encontramos ante el gran triunfo de la "porquería" y a mi me cabrea hasta el paroxismo y me entristece que así sea, porque quedan en este complicado mundo del arte unos cuantos profesionales reconocidos, geniales e intachables y que funcionan de manera brillante mereciendo  el mayor de los respetos.

          Fernando Molero, artista. (www.fernandomolero.com)

 

¿Cómo cree que va a evolucionar la figura del artista en un futuro cercano?

El futuro del artista lo veo muy parecido al actual, será un generador de expresión, de ideas, de reflexiones... El progreso rápido y las nuevas tecnologías están condicionando mucho no la obra de un artista, sino los modos de aprehender y pensar el mundo, una circunstancia general que les afectará pero como a todos nosotros. A nivel de proyección, deben mejorar los modelos de acercamiento entre la obra y el público, una deficiencia que irá a mejor y que a ellos no les incumbe.

Sema D’Acosta, comisario y crítico independiente.

 

La finalidad del arte es proponer reflexiones sobre lo humano. En ese sentido, los cambios que se perciben en nuestro devenir han sido siempre detectados antes por los artistas que por la sociedad a la que pertenecieron. De esto habló Apollinaire hace ya 100 años en su ensayo “Sobre los pintores Cubistas”.
Creo que la figura del artista, igual que nuestras mentalidades, nuestras inquietudes y nuestros horizontes están cambiando permanentemente, si bien es cierto que esos cambios son cada vez más rápidos y, por lo tanto, también más efímeros. En este sentido, la figura del artista evoluciona por que sus inquietudes son diferentes y sus estrategias para expresarlas también deben serlo. No hay nada más apasionante que conocer el arte de nuestro tiempo, porque es el que se enfrenta a nuestros mismos retos.

Julio Criado, director de la Galería Alarcón Criado.

 

Referencias

[1] Web de la Real Academia de la Lengua Española: http://www.rae.es/ 

[2] Web de la Real Academia de la Lengua Española: http://www.rae.es/

[3] M. Sánchez Rodríguez: Sentimiento y reflexión en la filosofía de Kant: estudio histórico sobre el problema estético, Hildesheim, Olms, 2010.

[4] J.C. Mariátegui: “El artista y la época” 

[5] N. García Clancini: “La sociedad sin relato. Antropología y estética de la inminencia”  



El artículo también se encuentra publicado en la revista MoleQla nº 16, ISSN 2173-0903

Ángela Sánchez Domínguez y Esther Fernández Sánchez

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   Comentarios de usuarios

Gran articulo
Por vicent   el 03/01/15

"Me encanto el articulo seguir asi"






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Titulo: Kumara
Autor: Man o Matic

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